Ese viejo smartphone en tu cajón podría valer más de lo que piensas. Los hogares y empresas de Japón acumulan unas 6.800 toneladas de oro, 60.000 toneladas de plata y enormes cantidades de metales raros, equivalentes al 16-22% de las reservas mundiales. Ahora, una carrera a tres bandas entre empresas japonesas, estadounidenses y chinas convierte esta "mina urbana" en un negocio real.
Itochu crea empresa conjunta con el mayor reciclador electrónico de EE.UU.
El 24 de marzo de 2026, el gigante comercial japonés Itochu Corporation anunció una alianza de capital y negocios con Electronic Recyclers International (ERI), la mayor empresa de reciclaje de dispositivos electrónicos de Estados Unidos. Belong, subsidiaria de Itochu dedicada a la venta de smartphones usados, y ERI crearán la entidad japonesa "ERI Japan" con participación igualitaria del 50%, prevista para abril de 2026. Itochu también planea invertir en las operaciones estadounidenses de ERI.
Fundada en 2002, ERI opera ocho instalaciones en EE.UU. y ha reciclado más de un millón de toneladas de equipos informáticos. Su ventaja competitiva reside en el reconocimiento de imágenes por IA y la clasificación robótica, además de su plataforma propietaria "Optech" que garantiza la trazabilidad completa de cada paso del proceso.
El CEO de Belong, Koichiro Nishimura, dirigirá ERI Japan. La empresa aprovechará la red de recogida de smartphones de Belong y los canales comerciales de metales del Grupo Itochu, ampliando los objetivos de recolección a equipos informáticos empresariales de gran tamaño como servidores.
¿Por qué la minería urbana y por qué ahora?
La mina urbana de Japón es asombrosamente rica. Según el Instituto Nacional de Ciencia de Materiales, el país alberga aproximadamente 6.800 toneladas de oro (cerca del 16% de las reservas mundiales) y 60.000 toneladas de plata (aproximadamente el 22%). Las reservas de indio representan alrededor del 61% del total mundial, y las de tantalio aproximadamente el 10%, todo ello encerrado en dispositivos electrónicos desechados.
Sin embargo, solo se recoge alrededor del 20% de los dispositivos informáticos domésticos para reciclaje. Un smartphone contiene metales raros por valor de apenas 0,70 dólares, lo que hace económicamente inviable el desmontaje manual. Esta barrera de costes ha mantenido la mina urbana de Japón prácticamente sin explotar durante décadas.
Tres fuerzas convergentes están cambiando la ecuación: la subida vertiginosa del precio del oro desde 2025, la creciente importancia geopolítica de los metales raros y los avances en IA y robótica que por fin hacen viable la recuperación automatizada a escala comercial.
Los gigantes chinos del litio miran la chatarra electrónica japonesa
Itochu no es el único actor que rodea la mina urbana de Japón. Las empresas chinas también muestran un interés creciente.
Ganfeng Lithium, el mayor fabricante chino de compuestos de litio, opera un negocio verticalmente integrado que abarca minería, producción de baterías y reciclaje. La empresa planea construir instalaciones capaces de procesar 100.000 toneladas anuales de baterías de litio usadas.
Se espera que Japón vea un aumento brusco de baterías de vehículos eléctricos al final de su vida útil en los próximos años, con valiosos contenidos de cobalto, níquel y litio. Para los recicladores chinos, esto representa un atractivo "yacimiento mineral." Según informes de Nikkei Tech Foresight, el interés de las empresas chinas en las minas urbanas japonesas se intensifica, generando preocupaciones sobre la fuga de recursos del país.
Actores nacionales se suman a la fiebre
La empresa conjunta Itochu-ERI forma parte de una tendencia más amplia en la industria del reciclaje japonesa.
El Dr. Tatsuya Oki del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial Avanzada (AIST) dedicó más de 30 años a desarrollar la primera unidad de recuperación automática de metales raros del mundo, combinando detección por IA con separación física basada en aire. Las pruebas comenzaron en septiembre de 2025 en una instalación de Osaka, con operaciones comerciales previstas para 2028.
DOWA Holdings, importante empresa de metales no ferrosos, recupera más de 20 tipos de metales de placas de circuitos en su mina de Kosaka, en la prefectura de Akita. Tanaka Kikinzoku Kogyo amplía su capacidad de procesamiento impulsada por los altos precios del oro. Asaka Riken busca el reciclaje circular completo "LiB to LiB" de baterías de iones de litio usadas con tecnología propia de extracción por solventes.
La promulgación de la Ley de Negocios de Reciclaje Avanzado en noviembre de 2025 ha impulsado aún más la demanda de recicladores con alta capacidad tecnológica y seguridad de datos robusta. El mercado de procesamiento de dispositivos informáticos crecerá significativamente hasta 2029: una auténtica fiebre del oro está en marcha.
Viento de cola político: la propuesta del "tesoro de 87.000 millones de dólares" de la Fundación Tokio
El impulso empresarial se ve acompañado por acciones políticas.
El 31 de marzo de 2026, la Fundación Tokio para la Investigación de Políticas presentó al ministro de Economía Ryosei Akazawa una propuesta titulada "El tesoro de 13 billones de yenes: recomendaciones para su aprovechamiento activo." La propuesta destaca que Japón pierde billones de yenes anuales por importaciones minerales y pide una "Ley Básica de Utilización de Recursos Nacionales" que priorice la explotación de las minas urbanas.
También recomienda crear un "mega-reciclador japonés", inspirado en las grandes empresas de gestión de residuos que impulsan la economía circular europea. La empresa conjunta Itochu-ERI parece ser una materialización anticipada de este concepto.
El ministro Akazawa respondió positivamente, afirmando que "trabajará para incorporar la propuesta en la estrategia de crecimiento y las directrices básicas." Este cambio es significativo: los objetivos de promoción del reciclaje establecidos tras la crisis de tierras raras de 2010 quedaron en gran parte incumplidos durante 15 años. La propuesta de la Fundación Tokio reconoce francamente ese fracaso e impulsa reformas estructurales mediante legislación, desarrollo industrial y cooperación internacional.
La cuestión central: circulación interna vs. fuga de recursos
Nishimura, de ERI Japan, ha declarado claramente que todos los recursos recuperados se mantendrán dentro de Japón. Este es un punto crucial desde la perspectiva de la seguridad económica.
Actualmente, parte de los dispositivos electrónicos desechados en Japón fluye al extranjero como productos de segunda mano o chatarra, llevándose consigo sus metales raros. El interés de las empresas chinas en las minas urbanas japonesas se debe en parte al deseo de canalizar estos flujos de recursos hacia sus propias cadenas de suministro.
El gobierno japonés está ampliando el alcance de la Ley de Reciclaje de Pequeños Electrodomésticos y trabaja en la obligatoriedad de recuperación de metales raros de las baterías de vehículos eléctricos. El Ministerio de Economía ha asegurado aproximadamente 200 millones de dólares en financiación en tres años a partir de 2024 para infraestructura de reciclaje doméstico.
Pero la regulación y la financiación no bastan por sí solas. El sector privado necesita construir redes de recogida y modelos de negocio rentables. La entrada de una gran casa comercial como Itochu cubre precisamente esta pieza.
Las decisiones de Japón remodelarán el mapa mundial de recursos
La minería urbana no es solo un asunto japonés. La Agencia Internacional de Energía prevé que la demanda de litio se multiplicará por 13 para 2040 y la de cobalto más que se sextuplicará. Las minas naturales no pueden satisfacer este aumento: la eficacia del reciclaje determinará quién controla las cadenas de suministro del mañana.
Si Japón logra un modelo de minería urbana comercialmente viable, se convertirá en plantilla para el mundo. Si no consigue construir sistemas de recogida y circulación pese a sus ricas reservas, sus metales raros seguirán fluyendo a manos extranjeras.
El lanzamiento simultáneo de la empresa conjunta Itochu-ERI, la comercialización de la tecnología de recuperación automatizada del AIST y la propuesta política de la Fundación Tokio no es coincidencia. La carrera de Japón para transformarse de "país pobre en recursos" a "país de circulación de recursos" ha comenzado oficialmente.
¿Cómo gestiona tu país los dispositivos electrónicos desechados? ¿Existen iniciativas de minería urbana donde vives? Comparte tu perspectiva: nos encantaría saber cómo se ve este tema desde tu rincón del mundo.
Referencias
- https://www.businessinsider.jp/article/2603-itochu-recycle-business/
- https://www.tkfd.or.jp/research/detail.php?id=4824
- https://prtimes.jp/main/html/rd/p/000000065.000056667.html
- https://www.meti.go.jp/speeches/kaiken/2025/20260109001.html
- https://kantenna.com/topic/urban-mining-rare-metal-automated-recycling-japan-2025
Discusión global
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