El cáncer fue considerado durante mucho tiempo una "enfermedad incurable". Sin embargo, las estadísticas más recientes de Japón registran cifras elevadas: una tasa de supervivencia a cinco años del 94,3% en el cáncer de próstata y del 88,7% en el de mama. Al mismo tiempo, el cáncer de páncreas sigue en torno al 10%, una realidad todavía muy dura. Los primeros datos de alcance nacional revelan que, según la localización, la diferencia va desde alrededor del 10% hasta más del 90%.

Los primeros datos de supervivencia basados en el registro nacional de cáncer

En noviembre de 2025, el Centro Nacional del Cáncer de Japón publicó datos que marcan un hito en la oncología del país. A partir de la información de unos 2,54 millones de pacientes diagnosticados entre 2012 y 2015, calculó la "tasa de supervivencia neta" a cinco años.

Lo que hace especialmente relevante esta estadística es que se trata del primer gran recuento que abarca todo el país tras la transición del "registro regional de cáncer" al "registro nacional de cáncer". El análisis emplea datos de 44 regiones con un método comparable a escala internacional.

Grandes diferencias de supervivencia según la localización

Grupo de supervivencia alta (70-100%)

En los hombres, las cifras más altas correspondieron al cáncer de próstata (94,3%), el de piel (90,9%) y el de tiroides (88,6%). En las mujeres, encabezaron la lista el cáncer de tiroides (92,7%), el de piel (92,4%) y el de mama (88,7%).

Estos cánceres comparten un rasgo: una progresión relativamente lenta y, en muchos casos, la posibilidad de una detección temprana mediante cribado.

Grupo de supervivencia media (30-69%)

El cáncer de estómago (63,5%) y el colorrectal (67,2%), frecuentes entre la población japonesa, se sitúan en este tramo intermedio. También aparecen aquí el cáncer de pulmón (35,5%) y el de hígado (33,7%), cuya supervivencia mejora notablemente cuando se detectan de forma temprana.

Grupo de supervivencia baja (0-29%)

La realidad más dura la impone el cáncer de páncreas: un 10,7% en hombres y un 10,2% en mujeres, es decir, apenas una de cada diez personas sobrevive cinco años o más. Los cánceres de vesícula y vías biliares se mantienen en niveles igualmente bajos.

El impacto decisivo de la detección temprana

Lo más llamativo de estos datos es que, dentro de un mismo tipo de cáncer, la supervivencia cambia enormemente según el grado de avance.

En el cáncer de estómago, por ejemplo, si se detecta en el estadio "localizado", limitado al órgano, la supervivencia es del 92,4%. Pero cuando ya existe metástasis a distancia, cae hasta el 6,3%.

El cáncer colorrectal sigue el mismo patrón: 92,3% en fase localizada frente al 16,8% con metástasis a distancia. En el cáncer de mama femenino, la diferencia es del 98,4% en fase localizada frente al 38,5% con metástasis, lo que confirma con cifras la importancia de la detección temprana.

Tres décadas de progreso

Al analizar la evolución entre 1993 y 2015, la supervivencia ha mejorado en numerosas localizaciones.

Las mejoras más marcadas se dieron en los siguientes cánceres.

Hombres

  • Cáncer de próstata: +34,9 puntos
  • Mieloma múltiple: +21,0 puntos
  • Linfoma maligno: +18,2 puntos

Mujeres

  • Linfoma maligno: +21,6 puntos
  • Leucemia: +19,5 puntos
  • Cáncer de pulmón: +18,4 puntos

Estas mejoras responden a un conjunto de factores: el desarrollo de nuevos tratamientos, como los fármacos de diana molecular y la inmunoterapia, los avances en las técnicas de diagnóstico y la difusión del cribado.

Ámbitos que siguen siendo un reto

Por otro lado, no todos los cánceres han mejorado.

El cáncer de vejiga retrocedió en ambos sexos (10,6 puntos en hombres y 5,9 puntos en mujeres). El cáncer de cuello uterino en mujeres también bajó 1,3 puntos, lo que apunta a carencias en la prevención y el cribado.

Además, el cáncer de páncreas y los de vesícula y vías biliares apenas mejoraron a lo largo de estas tres décadas, por lo que se anhela el desarrollo de nuevos tratamientos.

Diferencias de supervivencia según la edad

En muchos cánceres, la supervivencia tiende a disminuir a medida que aumenta la edad. Ello se debe a que las personas mayores suelen presentar otras enfermedades asociadas y a que, en ocasiones, resulta difícil aplicar tratamientos agresivos.

El cáncer de próstata es una excepción: los pacientes más jóvenes presentan una supervivencia menor, probablemente porque su aparición a edades tempranas tiende a corresponder a formas más agresivas de la enfermedad.

La situación actual de la oncología en Japón

Japón ha logrado reducir de forma notable la mortalidad por cáncer de estómago y de hígado, gracias a la difusión de la erradicación del Helicobacter pylori y a las medidas contra los virus de la hepatitis.

No obstante, en las comparaciones internacionales se señala que el país va rezagado en la reducción de la mortalidad por cánceres "detectables mediante cribado", como los de colon y recto, de mama y de cuello uterino. Elevar la participación en los programas de cribado es uno de los grandes retos pendientes.

¿Y en tu país?

En Japón se debate cómo aumentar la participación en el cribado del cáncer y cómo ampliar la cobertura del seguro para los nuevos fármacos. La importancia de la detección temprana es evidente, pero existen opiniones diversas sobre la relación coste-beneficio y la asignación de los recursos sanitarios.

En tu país, ¿hasta qué punto está extendido el cribado del cáncer? ¿Cómo es el acceso a los tratamientos más recientes? Cuéntanos qué debates existen sobre cómo convivir con el cáncer.

Referencias