🚙 El Pajero vuelve. El todoterreno más célebre de Mitsubishi regresará este otoño tras siete años ausente de su mercado de origen. En buena parte de América Latina y España lo conocemos por otro nombre —Montero—, porque "pajero" significa en español algo muy distinto a una leyenda del off-road. Pero el regreso no es pura nostalgia: es el corazón emocional de un plan de supervivencia diseñado para un momento durísimo del negocio del automóvil. La demanda eléctrica se enfrió, los aranceles de la era Trump se comen los beneficios y los recién llegados chinos avanzan más rápido que nadie. La respuesta de Mitsubishi mezcla recuerdo y cálculo frío, y aterriza justo en medio de una ola mundial de viejos todoterrenos que resucitan.
Un nombre que regresa, ahora como "serie"
El 29 de mayo de 2026, en su sede de Tokio, Mitsubishi Motors presentó una nueva visión a medio y largo plazo y confirmó lo que los aficionados llevaban semanas coreando en internet: el nuevo SUV todoterreno que venía anticipando se llamará Pajero. Tendrá su estreno mundial en otoño de 2026 y saldrá a la venta durante el año fiscal que termina en marzo de 2027.
Para el comprador japonés es un regreso a casa. La versión nacional dejó de fabricarse en 2019 y la de exportación, en 2021. El consejero delegado, Takao Kato, describió el nuevo modelo como un buque insignia "con todo lo que hace que un Mitsubishi sea un Mitsubishi". Y la marca no se quedará en un solo coche: planea convertir el Pajero en toda una familia —al estilo de los antiguos Pajero iO y Pajero Mini—, transformando una insignia recuperada en una marca propia.
No se trata de un crossover blando con nombre histórico. El nuevo Pajero se construye sobre el bastidor de escalera de la pickup Triton, con una carrocería y suspensiones delantera y trasera desarrolladas a propósito, y se fabricará en la planta que Mitsubishi tiene en Tailandia. El original apareció en 1982 y atravesó cuatro generaciones: más de 3,25 millones de unidades vendidas en más de 170 países y un palmarés deportivo que lo convirtió en leyenda del Rally Dakar. Mitsubishi apuesta a que ese legado todavía pesa.
Por qué ahora: el SUV cuadrado vive su momento
Mitsubishi no inventa una tendencia, la lee. El todoterreno macizo y de hombros rectos atraviesa un renacimiento global. Ford recuperó el Bronco en 2021, tras 24 años de ausencia, y enseguida lo convirtió en una familia de modelos. Land Rover relanzó el Defender en 2020, décadas después de su desaparición en Estados Unidos. Toyota devolvió el Land Cruiser a los concesionarios estadounidenses, el Suzuki Jimny se volvió un objeto de culto mundial y firmas emergentes como Scout resucitan viejos nombres de 4x4 norteamericanos como camionetas eléctricas. Ya entrado 2026, el SUV cuadrado no solo ha vuelto: es uno de los segmentos más calientes del mercado.
Todos estos regresos comparten la misma tensión: honrar a los fieles de siempre sin espantar a los nuevos compradores, que buscan sobre todo la estética y la sensación de capacidad. El Pajero entra de lleno en ese debate, con una ventaja y un riesgo. La ventaja es una herencia genuina que pocos rivales pueden igualar. El riesgo es que un nombre adorado en Australia, Oriente Medio y el Sudeste Asiático diga poco a conductores jóvenes que nunca lo vieron trepar una duna.
Hay un segundo motivo para el momento elegido. Con la demanda de eléctricos puros estancada, los híbridos y los híbridos enchufables recuperan terreno, y eso juega a favor de Mitsubishi. De los 13 modelos nuevos que prevé en seis años, cinco son híbridos y cinco son híbridos enchufables. En lugar de perseguir una gama totalmente eléctrica, la marca se inclina por las mecánicas que el comprador realmente quiere ahora.
Las cuentas detrás del regreso
El legado da titulares; la hoja de cálculo toma la decisión. La visión de Mitsubishi combina una "estrategia de crecimiento" con una "transformación estructural", y las cifras son concretas. La empresa invertirá cerca de 1 billón de yenes (unos 6.300 millones de dólares) en crecimiento durante los cuatro años hasta marzo de 2030, además de unos 100.000 millones de yenes (cerca de 630 millones de dólares) en retribución al accionista.
Las metas: un beneficio operativo de 160.000 millones de yenes (unos 1.000 millones de dólares), un margen operativo del 4,5 % y una rentabilidad sobre recursos propios del 10 % para marzo de 2030, que escalarían a entre 200.000 y 250.000 millones de yenes (1.300 a 1.600 millones de dólares), un margen superior al 5,5 % y una ROE por encima del 12 % en los años siguientes. Para lograrlo, Mitsubishi concentra el dinero en dos grupos de producto que domina —vehículos para el Sudeste Asiático y todoterrenos serios— y señala a Filipinas, Vietnam y Japón como mercados prioritarios, mientras refuerza su empuje en Oriente Medio y América Latina.
La parte estructural es donde un fabricante mediano intenta ganar por ingenio a los grandes. Mitsubishi desarrollará su propio motor de gasolina para híbridos e híbridos enchufables, que asegura una eficiencia térmica del 48 %; codesarrollará con proveedores un e-axle más eficiente; reducirá sus cinco plataformas a tres, y recortará su ciclo de desarrollo de 45 a 36 meses, una respuesta directa a la velocidad con la que las marcas chinas lanzan coches hoy. También apuesta por una estrategia de "ingresos 2.0" para exprimir más dinero de cada coche mediante la venta de usados, la financiación, la posventa y los accesorios.
La carta Nissan y el problema arancelario que resuelve
La línea más discreta de la visión quizá sea la más decisiva. Mitsubishi colaborará con Nissan para fabricar vehículos en Estados Unidos —tomará coches producidos en las plantas estadounidenses de Nissan y los venderá bajo su propia marca— con el objetivo explícito de amortiguar el golpe de los aranceles de la Administración Trump.
El problema es estructural. Estados Unidos representa cerca de una quinta parte de las ventas globales de Mitsubishi, su segunda región tras el Sudeste Asiático, y sin embargo la marca no tiene fábrica allí: importa los coches desde Japón. Cuando entraron en vigor los aranceles al automóvil de Washington, Mitsubishi no recibió ninguno de los alivios ofrecidos a quienes producen en suelo estadounidense. El dolor llegó rápido: se prevé que los aranceles resten unos 40.000 millones de yenes al beneficio operativo, y Norteamérica —que venía aportando más de la mitad del resultado operativo— afronta una fuerte caída de volumen. Tomar prestada la fábrica de un socio es la vía más corta para poder escribir "hecho en EE. UU." en el coche.
Aquí la historia deja de ser solo de Mitsubishi. La marca forma parte de la alianza Renault-Nissan y, por separado, ha estrechado lazos con la taiwanesa Foxconn, usando el suministro OEM y la producción conjunta para tapar huecos que no puede cubrir sola. Es un reflejo de lo que ocurre en toda la industria —Volkswagen aliándose con tecnológicas chinas, fabricantes históricos emparejándose con especialistas en baterías y electrónica— mientras la vieja idea del "campeón nacional" plenamente independiente cede ante una red de alianzas. El mercado, eso sí, no quedó del todo convencido: las acciones de Mitsubishi cayeron en la sesión de la tarde ante la magnitud de la inversión y la perspectiva de más endeudamiento.
El legado como estrategia
Si se retira la nostalgia del Pajero, lo que queda es un plan franco de un actor mediano que sabe que no puede ganar por tamaño. Apostar por los productos con carácter genuino, elegir los mercados donde la marca todavía tira, usar híbridos mientras el mercado eléctrico se ordena y tomar prestadas fábricas y plataformas de socios en lugar de fabricarlo todo solo. El Pajero renacido es la cara de ese plan precisamente porque un nombre célebre hace un trabajo que un balance no puede hacer.
Que funcione depende de preguntas que ninguna hoja de cálculo responde. ¿Puede una leyenda todoterreno seguir moviendo compradores en la era de las pantallas y el software? ¿Apoyarse en las fábricas de Nissan es pragmatismo inteligente o una confesión silenciosa de dependencia? Y en un mundo donde casi todos los fabricantes resucitan a la vez un viejo todoterreno, ¿el legado todavía distingue, o solo te diluye entre la multitud?
En Japón, el regreso del Pajero entusiasma de verdad. ¿Y en tu país? ¿Hay algún coche descatalogado, un viejo todoterreno o una insignia olvidada que harías cola por ver volver?
Referencias
- https://news.web.nhk/newsweb/na/na-k10015135331000
- https://news.web.nhk/newsweb/na/na-k10015134351000
- https://response.jp/article/2026/05/29/411996.html
- https://car.watch.impress.co.jp/docs/news/2112931.html
- https://news.yahoo.co.jp/articles/9600300dfb01c726509362256046343027b6e284
- https://news.mynavi.jp/premium/article/20260529-pajero/
- https://www.nikkei.com/article/DGXZQOUC302UB0Q5A430C2000000/
- https://garageapp.com/blog/boxy-suv-comeback-2026/
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