🏦 ¿Qué está ocurriendo dentro de los "bancos en la sombra" de Japón? Los préstamos al sector inmobiliario han superado los 113 billones de yenes (unos 730.000 millones de dólares), el riesgo de las entidades financieras no bancarias crece en silencio y el Banco de Japón sube tipos en medio de todo ello. ¿Puede Japón acabar en una crisis de banca en la sombra como la china, o su estructura financiera actúa de cortafuegos? Repasamos los últimos datos y los movimientos del supervisor.
Qué es la "banca en la sombra": lo básico
El término suena a finanzas clandestinas, pero designa simplemente la actividad de crédito e intermediación que ocurre fuera del sistema bancario. Fondos de cobertura, fondos de inversión, sociedades de valores, prestamistas no bancarios, aseguradoras: cualquier actor financiero que no capte depósitos.
Este sector, conocido formalmente como intermediarios financieros no bancarios (NBFI, por sus siglas en inglés), lleva años creciendo en todo el mundo. Según el informe del FMI de octubre de 2025, los no bancarios poseen ya cerca de la mitad de los activos financieros mundiales. También mueven la mitad del volumen diario de los mercados de divisas, el doble de su cuota de hace 25 años.
El problema es que estas entidades no están cubiertas por el seguro de depósitos y su supervisión es más laxa que la bancaria. En época de bonanza engrasan la economía. Cuando el mercado se da la vuelta, pueden desatar ventas forzadas en cadena, las llamadas fire sales, que amplifican la tensión en todo el sistema.
La banca en la sombra japonesa: los números de una expansión silenciosa
Comparado con Estados Unidos y Europa, el sector no bancario japonés sigue siendo pequeño. Según el Informe del Sistema Financiero del Banco de Japón (octubre de 2025), los NBFI suponen alrededor del 30 % de los activos financieros del país. En Estados Unidos esa cifra supera con holgura el 50 %. El sistema japonés sigue girando en torno a los bancos.
Pero "más pequeño" no significa "seguro". El informe del banco central señala varias señales de alerta.
La primera es que la entrada de dinero en fondos de inversión se acelera. El empuje oficial para que los hogares pasen del ahorro a la inversión, con instrumentos como la NISA (cuenta de ahorro individual japonesa), mantiene un flujo constante hacia los fondos y engorda los activos gestionados del sector.
La segunda es que los vínculos con entidades no bancarias extranjeras se estrechan. Las instituciones financieras japonesas llevan tiempo aumentando su exposición a fondos de cobertura y capital riesgo del exterior. Si esas entidades deshacen posiciones de golpe, la onda llega directamente al mercado japonés.
Los fondos de cobertura merecen atención aparte. Su volumen de negociación en el mercado de deuda pública japonesa (JGB) ha crecido con fuerza y su apalancamiento vía repos ha aumentado. Un desapalancamiento rápido ante un cambio de condiciones podría amplificar los movimientos de precios no solo en los JGB, sino en un abanico amplio de activos.
113 billones de yenes en crédito inmobiliario: máximo de nueve años
No se puede hablar de riesgo de banca en la sombra en Japón sin mirar al inmobiliario.
Según estadísticas del Banco de Japón, el saldo de préstamos al sector inmobiliario alcanzó unos 113 billones de yenes (unos 730.000 millones de dólares) en septiembre de 2025, un 7,8 % más interanual: el ritmo más rápido en nueve años, desde 2016.
Detrás hay varios factores: la subida del precio del suelo en las grandes áreas metropolitanas, el auge constructor de oficinas y plataformas logísticas, y la expansión del llamado ekkyo yushi, el crédito que los bancos regionales conceden fuera de su territorio.
Ese ekkyo yushi consiste en que un banco regional financia operaciones inmobiliarias en Tokio y otras grandes ciudades, lejos de su prefectura de origen. Con pocas oportunidades de préstamo en zonas que pierden población, las entidades regionales persiguen rentabilidad en el ladrillo urbano. Los datos de la Agencia de Servicios Financieros (FSA) muestran que más de la mitad del crédito corporativo de los bancos regionales es ya de este tipo, con proporciones similares en el crédito inmobiliario.
En diciembre de 2025 la FSA endureció su vigilancia. Bloomberg informó de que el supervisor había iniciado entrevistas con los bancos regionales con mayor peso del crédito inmobiliario y estudiaba inspecciones in situ cuando resultara necesario.
El crédito a inmobiliario y construcción supera ya el 20 % de la cartera de los bancos regionales, y la proporción sube más si se suman hipotecas residenciales y préstamos para bloques de apartamentos. Cuanto más lejos está el prestamista del inmueble que financia, más difícil le resulta valorar el mercado local y la garantía. Ahí se cuela el riesgo de tipo "banca en la sombra".
Las subidas de tipos del Banco de Japón cambian las reglas
El Banco de Japón puso fin a los tipos negativos en marzo de 2024, el primer cambio en 17 años, y desde entonces ha ido subiendo de forma gradual. Ese giro está alterando de raíz el mapa de riesgos del sector no bancario.
Durante los largos años de tipo cero y negativo, bancos y no bancarios se vieron empujados a una búsqueda de rentabilidad que llevó capital hacia bonos de alto rendimiento extranjeros, CLO (obligaciones de préstamo garantizadas) y capital riesgo.
La subida de tipos invierte esa dinámica. Los prestatarios a tipo variable pagan más, algo especialmente duro para inversores inmobiliarios y para quienes financiaron bloques de apartamentos. Las carteras de bonos acumulan minusvalías latentes al caer los precios. Y, a medida que los activos seguros vuelven a ofrecer un rendimiento decente, el capital puede salir de las apuestas arriesgadas.
El Informe del Sistema Financiero considera que la banca japonesa tiene en conjunto capital suficiente para resistir tensiones severas. Al mismo tiempo advierte de que la incertidumbre sigue siendo alta en cuanto a la política económica de cada país, los riesgos geopolíticos y la evolución de los mercados financieros globales, y pide a las entidades que no bajen la guardia.
Actualización, julio de 2026: el Banco de Japón subió el tipo oficial al 0,75 % en su reunión de diciembre de 2025 y al 1,0 % en junio de 2026. Antes de la reunión del 30 y 31 de julio, la previsión era mantenerlo en el 1,0 %. El ciclo de subidas no ha terminado.
La comparación con China: ¿el mismo camino?
Cuando se habla de crisis de banca en la sombra, la referencia es China.
El sector chino se estimaba en unos 3 billones de dólares y estaba profundamente entrelazado con el mercado inmobiliario. La crisis se desplegó por fases: Evergrande incumplió pagos a finales de 2021 y arrastró en cadena al resto del sector, con Country Garden y otras grandes promotoras detrás.
El contagio golpeó de lleno a la banca en la sombra. En agosto de 2023, Zhongrong International Trust, filial del gigante Zhongzhi Enterprise Group, dejó de pagar a sus inversores. En enero de 2024 Zhongzhi presentó concurso: pasivos de entre 420.000 y 460.000 millones de yuanes (59.000 a 65.000 millones de dólares) frente a activos tangibles de apenas 200.000 millones de yuanes (unos 28.000 millones de dólares), un agujero de alrededor de 36.000 millones de dólares.
La lección china es nítida: cuando la burbuja inmobiliaria y la banca en la sombra se entrelazan en exceso, el derrumbe de una arrastra a la otra y sacude el sistema entero.
¿Corre Japón un riesgo parecido? Hay diferencias importantes.
En tamaño, la cuota japonesa de NBFI (en torno al 30 %) es menor que la china y los bancos siguen siendo los intermediarios dominantes. En transparencia, la banca en la sombra china estaba llena de productos opacos, como los productos de gestión patrimonial (licai chanpin), mientras que el sector japonés gira sobre fondos de inversión con más divulgación. En regulación, la FSA japonesa mantiene una supervisión de alerta temprana y ya ha reforzado el control del crédito inmobiliario de los bancos regionales.
Dicho esto, la complacencia sería un error. El crédito inmobiliario japonés crece al mayor ritmo en nueve años, y si los precios se estancan o caen, sobre todo en los mercados urbanos más tensionados, los bancos regionales que más ampliaron su crédito fuera de casa quedarían expuestos.
La comparación con Estados Unidos
El problema estadounidense es todavía mayor. Según el Nikkei, el crédito de la banca estadounidense a entidades no bancarias se ha duplicado en dos años hasta 1,7 billones de dólares (unos 260 billones de yenes).
En Estados Unidos, los no bancarios han conquistado una parte considerable del mercado hipotecario, lo que ha llevado al FMI y a los reguladores a advertir del crecimiento del riesgo. La expansión monetaria posterior a la pandemia pudo incluso intensificar el comportamiento arriesgado de fondos de cobertura, ETF y otras entidades no bancarias.
Japón y Estados Unidos comparten un rasgo: el peso creciente de los no bancarios en la vivienda y el inmobiliario. La diferencia está en la financiación. En Estados Unidos los hogares invierten directamente en fondos; en Japón son los bancos quienes aportan el grueso del capital a esos fondos, de modo que el riesgo no bancario exterior rebota sobre la banca japonesa por vía indirecta.
Cómo está respondiendo el supervisor japonés
Los reguladores japoneses no están quietos.
La política de supervisión financiera de la FSA para 2025 pone el acento en vigilar la gobernanza y los sistemas de gestión de riesgos de las entidades, y refuerza el control de la gestión de grupo y de la expansión de negocio entre sectores y fronteras.
El Banco de Japón participa, junto al Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), en los trabajos internacionales para reforzar la solidez del sector no bancario. En mayo de 2025 publicó un documento en el que señalaba que la expansión de los NBFI puede aumentar la volatilidad de los mercados y reclamaba cerrar las lagunas de datos y mejorar los métodos de seguimiento.
Quedan problemas de fondo. Endurecer la regulación sobre los no bancarios puede empujar al inversor dispuesto a asumir riesgo hacia vehículos menos regulados, el conocido arbitraje regulatorio. Como ha señalado el economista Takahide Kiuchi, del Nomura Research Institute, endurecer las normas no basta por sí solo: hace falta una política macrofinanciera que evite de entrada que la toma de riesgo se dispare.
Un riesgo silencioso al que conviene mirar
El Banco de Japón sostiene que el sistema financiero japonés mantiene en conjunto su estabilidad, pero repite que conviene vigilar de cerca su evolución atendiendo tanto a los riesgos de sobrecalentamiento como a los de contracción.
Cómo se gestione un riesgo tan silencioso importa más allá de sus fronteras. Con los sistemas financieros conectados entre jurisdicciones, lo que ocurre en el sector no bancario japonés no se queda en Japón.
¿Y en tu país? ¿Cómo se regulan la banca en la sombra y las entidades financieras no bancarias? ¿Qué relación tienen con el crédito inmobiliario? Cuéntanoslo en los comentarios.
Referencias
- https://www.boj.or.jp/en/research/brp/fsr/fsr251023.htm (BOJ Financial System Report, octubre de 2025)
- https://www.imf.org/en/Blogs/Articles/2025/10/14/growth-of-nonbanks-is-revealing-new-financial-stability-risks (FMI: Growth of Nonbanks Is Revealing New Financial Stability Risks)
- https://www.nikkei.com/article/DGXZQOUB10ANK0Q5A111C2000000/ (Nikkei: crédito inmobiliario bancario en máximos de nueve años)
- https://www.bloomberg.com/jp/news/articles/2025-12-26/T7UW1LKK3NYA00 (Bloomberg: la FSA refuerza la vigilancia del crédito inmobiliario de los bancos regionales)
- https://practiceguides.chambers.com/practice-guides/financial-services-regulation-2025/japan (Chambers: Financial Services Regulation 2025, Japón)
- https://www.fsb.org/uploads/P161225.pdf (FSB Global Monitoring Report on Nonbank Financial Intermediation 2025)
- https://www.nri.com/jp/media/column/kiuchi/20210430.html (NRI: comienza el endurecimiento regulatorio de los no bancarios)
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