La matriz de una cadena de televisión gastó unos 1.500 millones de dólares (234.900 millones de yenes) en recomprar sus propias acciones. El objetivo no era retribuir a los accionistas, sino poner fin al pulso con un "accionista activista". El 5 de febrero de 2026, Fuji Media Holdings (FMH), matriz de Fuji Television (una de las "cinco grandes" cadenas de Japón), completó esa recompra, cerrando de hecho un enfrentamiento de cerca de un año con el grupo del legendario inversor Yoshiaki Murakami. Pero no es solo una cuestión financiera: es un punto de inflexión que puede cambiar el gobierno corporativo de las empresas de medios japonesas y plantea una pregunta de fondo: ¿puede sobrevivir una cadena de televisión desprendiéndose de su negocio más rentable?
La recompra de 234.900 millones de yenes al detalle
El 5 de febrero de 2026, FMH completó, mediante la operación fuera de mercado (ToSTNeT-3) de la Bolsa de Tokio, una recompra de unos 234.900 millones de yenes y 61,21 millones de acciones. El precio de compra fue de 3.839 yenes por acción (unos 24,45 dólares), el mismo que el cierre del día anterior, y equivale a cerca del 34% de las acciones en circulación (excluida la autocartera). Es una magnitud excepcional: más del 40% de la capitalización bursátil previa al anuncio (unos 530.000 millones de yenes, unos 3.400 millones de dólares).
La mayor parte de los fondos procedió de un préstamo de 230.000 millones de yenes (unos 1.460 millones de dólares) del banco Mizuho, a tipo variable, sin garantía y con vencimiento a menos de un año. Es decir, FMH se endeudó fuertemente para comprarle su parte a su accionista más combativo.
Quién es el "accionista activista" Yoshiaki Murakami
Para entender este episodio hay que conocer a Yoshiaki Murakami.
A comienzos de los años 2000, Murakami fue el primero en desplegar en Japón una "inversión activista" en toda regla. La cultura empresarial japonesa valora tradicionalmente la armonía (wa), y que un accionista opine sobre la gestión se veía como "no leer el ambiente". En ese contexto, Murakami fue una figura rompedora que exigía sin complejos aumentar el valor de las empresas y retribuir a los accionistas.
En 2006 fue condenado por uso de información privilegiada y su fondo se disolvió, pero después retomó la inversión en empresas cotizadas junto a su hija mayor, Aya Nomura, a través de sociedades como Reno. Fuera de Japón se le llama "el Carl Icahn japonés".
Desde principios de 2025, el grupo inversor ligado a Murakami adquirió con decisión acciones de FMH hasta erigirse en primer accionista con el 17,33% de los derechos de voto, tras invertir el equivalente a unos 70.000 millones de yenes. El momento estaba calculado: el problema de acoso protagonizado por un ex-personaje televisivo, destapado a finales de 2024 en Fuji Television, había dejado al descubierto una caída brusca de los ingresos publicitarios y graves fallos de gobierno corporativo.
La demanda del lado de Murakami era clara: escindir (spin-off) el rentable negocio inmobiliario del grupo y liberar valor para el accionista. Ante la resistencia de la empresa, Nomura avisó de que elevaría su participación hasta el 33,3%, el tope de derechos de voto que permite la Ley de Radiodifusión.
¿Por qué el inmobiliario? El problema de "Fuji es en realidad una inmobiliaria"
Aunque se la conoce como cadena de televisión, la división inmobiliaria y de desarrollo urbano era en realidad la fuente de ingresos más estable del grupo.
En el ejercicio 2024, los ingresos del negocio de medios y contenidos fueron de unos 404.300 millones de yenes (unos 25.800 millones de dólares), frente a los unos 140.900 millones de yenes (unos 8.980 millones de dólares) del negocio de desarrollo urbano y turismo. Pese a la diferencia en ventas, el margen operativo del negocio inmobiliario superaba el 17%, mientras que el de medios no llegaba ni al 4%.
Esta estructura generaba el llamado "descuento de conglomerado": para los inversores, mezclar negocios tan dispares como la radiodifusión y el inmobiliario hace que el conjunto valga menos que "la suma de sus partes". En el sector financiero japonés lleva años circulando el chiste de que "Fuji TV es en realidad una empresa inmobiliaria".
El desenlace: concesiones mutuas
Tras meses de pulso, ambas partes llegaron a un acuerdo el 3 de febrero de 2026.
Concesiones de FMH:
- Ejecutar la enorme recompra (cerca del 34% de las acciones en circulación) y comprar toda la participación del lado de Murakami.
- Empezar a estudiar la entrada de capital externo en el negocio inmobiliario y de desarrollo urbano (como Sankei Building), sin descartar expresamente una venta total.
- Anunciar una revisión al alza de las previsiones de resultados del ejercicio.
Concesiones del lado de Murakami:
- Retirar la propuesta de compra a gran escala.
- Vender la totalidad de sus acciones a través de la recompra.
El presidente Kenji Shimizu lo resumió con diplomacia: "Teníamos perspectivas distintas por la diferencia de posiciones, pero coincidíamos en mejorar el valor corporativo". Informó además de que los ingresos publicitarios se habían recuperado hasta cerca del 80% de los niveles previos al escándalo en el tercer trimestre y alcanzaron el 93% interanual en enero de 2026, con el objetivo de una recuperación total en la reprogramación de abril.
La reacción del mercado: la acción llegó a caer un 12%
Al día siguiente del anuncio, el 4 de febrero, la acción de FMH llegó a caer un 12% y cerró con un descenso del 3%, en 3.839 yenes.
Las razones son varias. Primero, la recompra elimina la presión activista, pero deja a la empresa con una deuda enorme. Segundo, y más de fondo, hay dudas sobre su estrategia de crecimiento: ¿cómo va a crecer en un negocio de televisión terrestre en declive estructural si puede perder su división más rentable?
En la recompra participó también la estadounidense Dalton Investments, que posee un 5,83% del capital y que el año anterior había presionado por otra vía, llegando a proponer 12 candidatos al consejo de administración.
Símbolo de la reforma del gobierno corporativo japonés
Este caso refleja una transformación mayor en marcha en la cultura empresarial japonesa.
Durante años, las empresas japonesas priorizaron la "estabilidad" sobre la retribución al accionista. Eran habituales las participaciones cruzadas (kabushiki mochiawase), la acumulación de abundante efectivo y la diversificación sin apenas atención a la eficiencia del capital.
Esa era se acaba. En 2023, la Bolsa de Tokio emitió una directriz instando a las empresas que cotizan por debajo de su valor en libros (PBR inferior a 1) a mejorar la eficiencia del capital, lo que dio alas a los activistas. A ello se suman reformas impulsadas por el Gobierno, como la regulación de las escisiones exentas de impuestos. El caso de FMH es uno de los más drásticos: un conglomerado de medios se vio obligado en la práctica a reestructurarse por un inversor activista que explotó una crisis de gobierno. Se debate si los métodos de Murakami son "beneficiosos para el Japón empresarial" o un "saqueo oportunista", pero el resultado es claro: ni siquiera las empresas más consolidadas de Japón son ya inmunes a la presión de los accionistas.
El futuro de Fuji: de "casero" a "creador"
Con los activistas fuera y la escisión del negocio inmobiliario a la vista, FMH afronta una pregunta de fondo: ¿puede renacer como una empresa puramente de contenidos?
El reto es enorme. La audiencia de la televisión japonesa sigue cayendo con el auge de Netflix, Amazon Prime Video y el servicio nacional TVer, y los ingresos publicitarios, aunque en recuperación, quedaron muy tocados por el escándalo de 2024.
Hay, no obstante, señales alentadoras. La compra de los derechos de emisión de la F1 o algún éxito de taquilla apuntan a una estrategia de contenidos más ofensiva. Shimizu plantea el giro "de casero a creador", pero no está claro que el mercado tenga paciencia para esperar esa transformación.
Los cerca de 230.000 millones de yenes pedidos para la recompra deben devolverse en menos de un año, y los ingresos de la venta del negocio inmobiliario serán la fuente para financiar la apuesta por los contenidos. Si una cadena japonesa puede sobrevivir a la era del streaming sin la "red de seguridad" del inmobiliario es algo que todo el sector observa conteniendo la respiración.
¿Cómo están cambiando en tu país las empresas de medios tradicionales ante la presión de los accionistas? ¿Son los inversores activistas un "motor de reforma" o "asaltantes oportunistas"? Cuéntanos qué opinas.
Referencias
- https://www.japantimes.co.jp/business/2026/02/03/companies/fuji-media-buyback-activist-repel/
- https://www.japantimes.co.jp/business/2026/02/04/companies/fuji-media-buyback-activist-repel/
- https://www.bloomberg.com/news/articles/2026-02-03/fuji-media-announces-1-5-billion-buyback-activists-may-exit
- https://www.nikkei.com/article/DGXZQOUC051A10V00C26A2000000/
- https://www.nikkei.com/article/DGXZQOUC047TS0U6A200C2000000/
- https://news.yahoo.co.jp/articles/c254626685ccbea8bc931acb04adf72441867864
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