🔌 Los circuitos electrónicos normalmente no se mueven. Un equipo de la Universidad de Kyushu ha creado circuitos en láminas delgadas que sí lo hacen: al pasarles corriente se curvan y agarran otra lámina. Las dos se conectan mecánica y eléctricamente y, cuando terminan, se sueltan. Un periódico japonés puso en noviembre de 2026 el «desarrollo espacial» en su titular. El artículo científico que lo originó no menciona el espacio.

Un circuito que se dobla como un bimetal

Fumihiro Sassa, profesor asociado de la Facultad de Ciencias de la Información e Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Kyushu, y su grupo llaman a su enfoque «electrónica cinética»: integrar en una sola película delgada las partes móviles y el circuito.

El material son dos plásticos. Una capa de polipropileno orientado de 25 micrómetros se pega a otra de poliimida de 12,5 micrómetros, y encima se dibujan en oro los calefactores y las pistas. Cuando pasa la corriente, los calefactores se calientan y las dos capas se dilatan de forma distinta. Esa diferencia hace que la lámina se enrolle.

Es la tira bimetálica de un termostato antiguo, con plástico en lugar de metal. Lo que la distingue de un termostato es que el «músculo» y el circuito son la misma lámina desde el principio.

El mismo grupo ya había mostrado en un artículo de 2021 que láminas de este tipo funcionan con 5 voltios, ejercen una fuerza de 5,7 veces su propio peso y aguantan más de 8.000 ciclos sin degradarse.

Agarrar, pasar corriente y soltar

El nuevo trabajo, publicado el 17 de julio de 2026 en la revista npj Flexible Electronics y anunciado por la Universidad de Kyushu el 28 de julio de 2026, añade a estas láminas la capacidad de conectarse. El primer autor es Shunsuke Uchima, que entonces era estudiante de máster.

Hay dos diseños. En el tipo gancho, un gancho de la lámina se dobla y se engancha en un lazo. En el tipo dedos, tres dedos finos en la punta de una lámina entran en orificios de la otra y la levantan.

El módulo de película delgada A se acopla al módulo B, lo levanta y lo hace doblarse

Fuente: Universidad de Kyushu

En ambos casos, una vez unidas, las láminas siguen conectadas aunque se corte la corriente. La unión también hace de cable: el equipo envió corriente a través de ella y movió con esa energía la segunda lámina. Para separarlas, también se mueven con electricidad.

Los dispositivos electrónicos delgados y blandos son difíciles de modificar una vez fabricados. Añadir o cambiar una pieza suele exigir tornillos o conectores, que anulan la flexibilidad que los hacía útiles. La universidad presenta el resultado como la base de dispositivos cuyas piezas se pueden cambiar después de fabricados.

Un apretón de manos de 40 segundos

Las láminas se cortan de hojas de 6 centímetros de lado y funcionan con entre 5 y 12 voltios. El tipo gancho se movió unos 10 milímetros con 1,1 vatios. El tipo dedos consumió 0,43 vatios de media y sostuvo hasta 618 miligramos-fuerza, es decir, 6,1 milinewtons. Alcanza para sostener algo más de medio gramo, unas 4,8 veces los 130 miligramos de la propia lámina que sujeta.

También es lento. Acoplarse lleva unos 40 segundos, soltarse unos 34 y la secuencia completa unos 132. Todo lo que funciona con calor necesita calentarse y enfriarse.

El propio artículo se define como una prueba de concepto, no como un sistema robótico modular completo. Los experimentos se hicieron solo en aire y aún no hay un estudio de fiabilidad a largo plazo con conexiones y desconexiones repetidas. En declaraciones al Nikkan Kogyo Shimbun, el diario industrial japonés que publicó la noticia de noviembre, Sassa dijo que solo han demostrado el principio básico y señaló un problema concreto: con los mismos materiales y el mismo diseño, el comportamiento puede variar.

El sueño espacial y lo que cubre el artículo

Según Newswitch, el sitio del diario, en noviembre de 2026, el laboratorio de Sassa imagina imprimir en masa robots modulares delgados, enviarlos al lugar de trabajo y dejar que se combinen y cambien piezas rotas por repuestos sobre la marcha. El desarrollo espacial es uno de los destinos que contempla.

Pero es una visión expresada en una entrevista. El comunicado de la universidad menciona como aplicaciones los robots de película delgada, los sensores vestibles y los dispositivos blandos para medición médica y biológica, y ni el comunicado ni el artículo hablan del espacio. Nadie ha probado si las láminas funcionan en el vacío o a temperaturas extremas. Como se mueven por calor, usarlas en el espacio obligaría probablemente a replantear la gestión térmica. Esto último es una lectura nuestra.

En 2014, un equipo de la Universidad de Harvard y el MIT presentó en Science una lámina plana que se plegaba sola con calor en unos cuatro minutos y se alejaba caminando convertida en robot. Era una lámina de papel y poliestireno que se encoge con el calor, con una placa de circuito flexible dentro. Su autor principal también imaginó pilas de satélites robóticos enviados al espacio para montarse solos.

Ambos proyectos usan el calor para cambiar de forma. La diferencia es que la lámina de Harvard se endurecía al enfriarse y trabajaba con esa forma fija, mientras que las de Kyushu están pensadas para agarrar y soltar una y otra vez.

La larga tradición japonesa de desplegar cosas en el espacio

Japón tiene una larga trayectoria en plegar objetos delgados para el lanzamiento y abrirlos en el espacio. El pliegue Miura, ideado en 1970 por Koryo Miura, profesor emérito de la Universidad de Tokio, se usó en el Space Flyer Unit (SFU), lanzado en 1995, para plegar y desplegar una estructura plana. El velero solar IKAROS de la JAXA, lanzado el 21 de mayo de 2010, extendió en el espacio una membrana de 14 metros de lado y 7,5 micrómetros de grosor, y generó electricidad con células solares de película delgada colocadas sobre ella.

Ambas pliegan una membrana con una forma prevista y vuelven a abrirla. La visión que describe el laboratorio de Sassa es otro paso: láminas que se conectan y se reorganizan solas en el lugar.

En Japón, los circuitos que se estiran ya son un producto médico (artículo relacionado). Si existieran robots delgados capaces de cambiar sus propias piezas, ¿dónde te gustaría verlos trabajar en tu país?

Referencias