Si uno cruza la puerta trasera de Umitamago, un acuario de Oita, en la isla de Kyushu, en el suroeste de Japón, se encuentra con una máquina de la que sale una manguera gruesa. Basta con meter una moneda de 100 yenes (unos 63 centavos de dólar) y pulsar el botón para que el agua salga a chorro. Son 120 litros, el equivalente a 60 botellas de 2 litros. Si se prueba, sabe a sal.

Según un reportaje que la televisión local TOS TV Oita publicó el 16 de octubre de 2026, se trata de una máquina expendedora de agua de mar. La mayoría de los visitantes del acuario no sabe que existe.

Lo que sale es el agua del propio acuario

No se parece en nada a las típicas máquinas llenas de latas. Por su aspecto, se parece más a un surtidor con ranura para monedas.

El agua es la misma que llena los tanques del acuario. Un empleado explicó a TOS que pasa por filtros de arena que eliminan gérmenes y pequeños organismos que causan enfermedades, y que los clientes se la llevan a casa.

Solo acepta monedas de 100 y 500 yenes, y no hay máquina de cambio. Está abierta a cualquiera de 9 de la mañana a 5 de la tarde. Se encuentra camino del estacionamiento n.º 2 y, avisando al guardia de la entrada, se puede llegar en coche hasta la máquina.

Según el reportaje, pese a la inflación, el precio no ha subido.

¿Quién compra 120 litros de agua de mar?

El reportaje da dos respuestas: los izakayas, las tabernas japonesas, que la usan para renovar el agua de los viveros donde mantienen peces vivos, y las personas que crían peces marinos en casa.

Iba a desaparecer

La máquina es más antigua que el propio Umitamago. Viene de la época de su predecesor, el Acuario Ecológico Marine Palace de Oita, inaugurado en 1964. Ese edificio cerró el 1 de diciembre de 2003 y el acuario reabrió como Umitamago el 1 de abril de 2004.

Según contó el empleado a TOS, cuando se produjo el traslado el plan era no volver a instalar la máquina de agua de mar.

Lo que cambió esa decisión fue una frase en un restaurante. Allí le contaron al presidente de la empresa que el local dependía del agua de Marine Palace. El presidente pidió entonces contribuir a la comunidad, y la máquina se instaló a toda prisa en el lugar donde está hoy.

El reportaje no menciona el nombre del restaurante ni el año en que se volvió a colocar.

Un año en que las máquinas desaparecen

En abril de 2026, la agencia Kyodo publicó datos de Inryo Soken, consultora de bebidas con sede en Tokio: a finales de 2025 Japón tenía 1,95 millones de máquinas de refrescos (cifra preliminar), por primera vez en 30 años de registros por debajo de los 2 millones. Fueron 90.000 menos que el año anterior, la mayor caída registrada, y cerca de un 20 % por debajo del máximo de 2014.

La razón principal fueron las subidas de precio. Los fabricantes trasladaron el aumento de costes al consumidor, la gente empezó a evitar las máquinas más caras y las empresas están retirando las que no son rentables.

La máquina de agua de mar de Umitamago queda al margen de esa historia. No se puso ahí para ganar dinero.

Delante, espera una morsa

En la parte delantera, uno de los números estrella del acuario es un espectáculo de morsas basado en el toma y daca con su entrenador.

El estacionamiento junto a la Ruta Nacional 10 lo comparte con el vecino Parque Natural Zoológico de Takasakiyama, conocido por sus macacos japoneses salvajes. Eso sí, según las preguntas frecuentes del acuario, no hay entrada combinada.

En Japón las máquinas expendedoras ya venden salsa ponzu y kimonos antiguos, y JR East gestiona máquinas en estaciones y aeropuertos británicos. Aun así, una manguera que suelta 120 litros de agua de mar por 100 yenes es una rareza de otra categoría.

¿Hay algún acuario en tu país que venda su agua de mar por la puerta de atrás?

Referencias