🌾 El año pasado los arrozales japoneses produjeron más arroz que el anterior. Ese mismo ejercicio, Japón registró la tasa de autosuficiencia alimentaria más baja en los sesenta años que lleva calculándola. Las dos frases son ciertas, y lo que explica que convivan tiene menos que ver con el campo japonés que con el bolsillo de los consumidores.
El 7 de agosto, el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca publicó la cifra del año fiscal 2025, el periodo que va de abril de 2025 a marzo de 2026. Medida en calorías, Japón produjo el 37% de los alimentos que consumió, un punto menos que el año anterior. La misma nota de prensa traía un segundo dato que apuntaba en dirección contraria: medida por valor de producción, la autosuficiencia subió dos puntos, hasta el 66%.
Dos cifras que se movieron en sentidos opuestos
Japón calcula su autosuficiencia alimentaria de tres maneras distintas. En el ejercicio 2025 las tres no coincidieron.
La tasa calórica divide las calorías de origen nacional entre el total suministrado: 830 kilocalorías de 2.237 por persona y día, es decir, un 37%. La tasa por valor de producción divide lo que produjeron el campo y la pesca japoneses, 14,5 billones de yenes (unos 92.000 millones de dólares), entre el valor de lo que el país consumió, 21,8 billones de yenes (unos 138.000 millones). Sale 66%. Una tercera medida, incorporada en el plan básico de alimentación y agricultura de 2025, fija el denominador en 1.850 kilocalorías, lo que una persona necesita en tiempos normales, en vez de contar todo lo que llega al lineal del supermercado. Esa dio 45%.
El 37% no es inédito. Japón lo tocó en el ejercicio 1993, cuando un verano frío arruinó la cosecha de arroz, y de nuevo en 2018 y 2020. El ministerio precisa que, si se mira más allá del decimal, el ejercicio 2025 es el registro más bajo de una serie que arranca en 1965. Aquel primer año la cifra era del 73%.
No fue una mala cosecha, fue una subida de precios
En los arrozales no falló nada. Lo que ocurrió es que el arroz se encareció.
El mercado japonés del arroz lleva descolocado desde el verano de 2024, cuando los estantes se vaciaron, los precios se dispararon y el Gobierno empezó a liberar sus reservas estratégicas. Según los propios cálculos del ministerio, el precio interno del arroz subió un 48% a lo largo del ejercicio 2025.
El consumo anual por persona bajó de 53,3 kilos a 52,0, alrededor de un 2% menos. Esa sola línea restó 0,8 puntos a la tasa calórica nacional, es decir, casi toda la caída de un punto. Entre julio de 2025 y junio de 2026 la demanda de arroz japonés de mesa se quedó en 6,83 millones de toneladas, el mínimo histórico, porque los compradores se pasaron al grano importado, más barato. El arroz importado fuera del cupo de comercio estatal paga un arancel de 341 yenes por kilo, y aun sumándolo, el Calrose estadounidense y el japónica taiwanés quedaban por debajo del precio nacional en los lineales japoneses.
Mientras tanto, se sembró más. La cosecha de 2025 dio 7,18 millones de toneladas de arroz de mesa, 662.000 más que la anterior, sobre 1,367 millones de hectáreas, 108.000 hectáreas más. Se cultivó más arroz y se acumuló más existencia en los almacenes privados. Lo que menguó fue el número de compradores.
Y esa misma subida del 48% que hundió la tasa calórica empujó hacia arriba la tasa por valor. Solo el arroz aportó 1,9 puntos a esta segunda cifra, y la ganadería otros 0,9, con el precio de los huevos disparado un 26%. En sentido contrario tiraron las hortalizas y los productos del mar, cuya producción cayó en torno a un 4% en cada caso.
Un solo cultivo sostiene toda la cifra
El arroz pesa tanto porque todo lo demás pesa muy poco.
De las 2.237 calorías que se suministran a una persona media cada día, el arroz cultivado en Japón aporta cerca del 21%. Puesto junto a un porcentaje nacional del 37%, la cuenta es contundente: más de la mitad de lo que Japón se produce a sí mismo es arroz. En términos calóricos, el arroz es nacional en un 96%. Nada más se acerca. El trigo se queda en el 16%, la soja en el 25%, la fruta en el 28% y los aceites y grasas en un 4%.
La ganadería, con su 17%, merece una nota al pie. Japón cría animales en cantidad, pero el método calórico descuenta el pienso importado que consumen, y la autosuficiencia japonesa en piensos es del 24%. Si se elimina ese descuento y se usa la llamada tasa de producción nacional, la ganadería pasa del 17% al 66%, y los huevos del 11% al 97%. Son las mismas granjas medidas con preguntas distintas: una responde qué se podría comer en una emergencia, la otra cuánto pesa la industria nacional.
La cifra global depende, así, de un solo hábito alimentario que lleva sesenta años adelgazando. En el ejercicio 2025 el precio aceleró esa caída.
De dónde llega el 63% restante
El ministerio estima que cuatro orígenes cubren el 84% de las calorías que llegan a la mesa japonesa: la producción nacional con un 37%, Estados Unidos con un 26%, Canadá con un 11% y Australia con un 10%.
Ese 26% estadounidense no es, en su mayor parte, comida que vaya directa a la boca. El maíz por sí solo supone el 13% de todo el suministro calórico japonés, y buena parte acaba convertido en pienso. El trigo suma un 5% y la soja un 4%. Tres países aportan casi la mitad de las calorías de una nación de 120 millones de habitantes.
Comparado con Estados Unidos, Europa y China
En términos calóricos, y según las estimaciones internacionales del propio ministerio referidas a 2023, Australia aparece con un 257% y Canadá con un 195%: países poco poblados que producen cereales y oleaginosas a gran escala. Francia llega al 119% y Estados Unidos al 112%. Alemania se queda en el 81%, el Reino Unido en el 56%, Italia en el 51% y Suiza en el 46%. Japón, con su 37%, cierra la lista.
Al cambiar al valor de producción, el orden se descoloca. Australia encabeza con un 141%, seguida de Canadá con un 115%, Francia con un 74% e Italia con un 72%. Después viene Japón con un 66%, por delante de Estados Unidos (64%), el Reino Unido (62%), Suiza (58%) y Alemania (42%). La agricultura japonesa no es económicamente raquítica: está concentrada en productos caros y poco calóricos, como hortalizas, fruta, pescado y carne de vacuno premium.
China queda fuera de la tabla, porque directamente no publica una tasa calórica. Su lenguaje político es de otra naturaleza y quedó fijado en una conferencia rural del Partido Comunista en 2013: autosuficiencia básica en cereales y seguridad absoluta en los granos que la gente come de forma directa. El arroz y el trigo tienen una meta oficial del 100% y están cerca de cumplirla. El flanco débil es la soja. China es con diferencia el mayor importador del mundo. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos calcula sus compras de 2025/26 en unos 112 millones de toneladas, frente a una producción interna que ronda los 20 millones. Brasil y Estados Unidos aportan la mayor parte. Dos sistemas agrícolas muy distintos que terminan en el mismo punto débil: el pienso y las oleaginosas, no el plato.
Estas comparaciones son estimaciones, y importa quién las hizo. El ministerio japonés calcula casi todas por su cuenta, a partir de sus propias hojas de balance alimentario y de datos de la FAO. En toda la tabla solo dos cifras proceden de publicaciones de los otros Gobiernos: la tasa calórica de Suiza y la de valor de producción del Reino Unido. La mayoría de los países ni siquiera encabeza su debate nacional con un número calórico.
La meta se aleja
El plan básico aprobado en abril de 2025 fijó tres objetivos para 2030: 45% en calorías, 69% en valor de producción y 53% en calorías ingeridas. El ejercicio 2025 terminó en 37%, 66% y 45%.
Solo uno de esos objetivos parece al alcance, y el camino por el que se ha acercado resulta extraño. La tasa por valor de producción quedó a tres puntos de su meta porque los alimentos se encarecieron dentro del país, no porque se cultivara más.
Ese efecto ya está revirtiéndose. Las existencias privadas de arroz alcanzaron 2,43 millones de toneladas a finales de junio de 2026, el máximo histórico y muy por encima de los 1,8 a 2 millones que se consideran normales. En la semana que terminó el 2 de agosto, el precio medio del arroz en los supermercados japoneses fue de 3.198 yenes (unos 20 dólares) por cinco kilos, la sexta bajada semanal consecutiva y la primera lectura por debajo de 3.200 yenes en aproximadamente un año y diez meses. Que los precios se relajen es una buena noticia en la caja del supermercado, y empujará hacia abajo la tasa por valor de producción del próximo ejercicio.
La meta del 45% no se alcanzará solo desde el campo. Lo que acaba en la mesa pesa exactamente igual.
¿Con qué mide su país cuánta de su propia comida produce, y cambiaría la respuesta si midiera otra cosa?
Referencias
- https://www.maff.go.jp/j/press/kanbo/anpo/260807.html
- https://www.maff.go.jp/j/press/kanbo/anpo/attach/pdf/260807-2.pdf
- https://www.maff.go.jp/j/zyukyu/zikyu_ritu/011.html
- https://www.nikkei.com/article/DGXZQOUA061BZ0W6A800C2000000/
- https://www.jiji.com/jc/article?k=2026080700655&g=eco
- https://www.jiji.com/jc/article?k=2026080700897
- https://www.jiji.com/jc/article?k=2026072800283&g=eco
- https://www.maff.go.jp/j/council/seisaku/kikaku/bukai/attach/pdf/250327-7.pdf
- https://www.maff.go.jp/j/council/seisaku/syokuryo/251224/attach/pdf/1224-9.pdf
- https://www.maff.go.jp/primaff/seika/pickup/2021/21_02.html
- https://www.maff.go.jp/j/council/seisaku/syokuryo/250131/attach/pdf/250131-146.pdf
- https://www.alic.go.jp/chosa-c/joho01_004192.html
- https://www.tokyo-np.co.jp/article/503424
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