El sueño artificial era cosa del cine. Luego la ESA calculó que hibernar a la tripulación reduciría un tercio la masa de una nave a Marte, y un laboratorio japonés halló el interruptor. Con humanos, aún son horas.
El Instituto de Tecnología de Kanazawa y la arenera Yamakawa Sangyo esparcen granos de zafiro por el suelo de un almacén y dejan que la carga deslice. Los granos cuestan unos cientos de yenes por metro cuadrado.
Siete grupos japoneses repitieron a ciegas dos experimentos clave de la Universidad de Tokio sobre senolíticos y no hallaron efecto. La réplica del equipo original salió el mismo día en la misma revista.
El santuario de Iwakuni despidió a 281 serpientes blancas muertas en un año, la cifra más alta desde 2009. Quedan 804 al cuidado de la fundación y esta población albina sagrada se reproduce ya como un grupo cerrado.
Unos ratones pasaron dos días en hibernación artificial y perdieron más de la mitad de las sinapsis del hipocampo, pero seguían sabiendo dónde estaba la comida. Sobrevivieron las agrupadas, no las grandes.
El Hospital Universitario de Kagawa trató la colitis recurrente por C. difficile de una niña de tres años con la microbiota de su padre. Un año después, sin recaídas. Los fármacos aprobados en EE. UU. excluyen a menores.
Un equipo checo reunió cinco estudios sobre el juego competitivo. El gasto energético apenas se mueve, de 1,3 a 2,5 kcal por minuto, mientras el pulso salta de 85 a 137 lpm. En Japón se discute la palabra, no las cifras.
Los investigadores que desembarcan en Nishinoshima deben sumergirse en el mar con su equipo para no llevar semillas. Dos estudios de 2026 explican por qué: fueron las aves, no las personas, las que trajeron las plantas.
En 200 pacientes con cáncer colorrectal de Tokio y Osaka, el 44,8 % de los tumores llevaba la firma mutacional de una bacteria intestinal, y hasta el 70 % en menores de 40. El daño podría preceder a los diez años.
Una roca atravesó un techo en Nueva Jersey el 16 de julio de 2024. El propietario selló los fragmentos en frascos en minutos y un equipo con el Instituto de Ciencia de Tokio y el JAMSTEC leyó rastros de salmuera antigua.
Un equipo alemán puso a 50 estudiantes a jugar a Super Monkey Ball en una Wii y después a manejar un simulador de artroscopia. Las puntuaciones del mono se correlacionaron con las quirúrgicas; las de Splatoon 2, no.
La Universidad de Tohoku, JAMSTEC y Fuji Electric filmaron gotas sobre un álabe de turbina geotérmica a 430 m/s: lo que valía en paredes fijas no valió aquí. Japón apenas opera 607 MW de geotermia.
Un grupo japonés sostuvo 1,58 teslas dentro de un modelo de 20 mm en un flujo hipersónico de 7 kilómetros por segundo, unas 2,1 veces lo que da un imán de neodimio comparable. El flujo de calor no se midió.
El sombrero, hallado en 2023, cubre el plano sin repetirse jamás. Un equipo japonés grabó 372.100 de sus puntos en una lámina de nitruro de silicio, disparó un láser y obtuvo un molinete de luz sin imagen especular.
Un estudio con PET en 37 pacientes cuyas alucinaciones empezaron después de los 40 detectó tau, la proteína del alzhéimer, en el 64,9 % frente al 14,9 % de los controles. Se dividieron en tres grupos casi iguales.
Se creía que las partículas radiactivas llamadas bolas de cesio se quedaban en la superficie del suelo forestal de Fukushima. Un equipo de Kioto las halló en 39 de 52 lombrices y una a 15,5 cm.
La sensibilidad dental afecta a cerca de un tercio de los adultos según algunos estudios, y el tratamiento habitual consiste en sellar la superficie. Un equipo del Tokyo Dental College demostró que el 6-MSITC, un compuesto del wasabi japonés, empuja a las células formadoras de dentina a generar tejido nuevo. Todo empezó con una pregunta en la barra de un sushi.
En marzo de 2024 se vio a un jabalí cazando un conejo vivo en la isla de los conejos de Japón. Los investigadores señalan que la alimentación turística sin control ha disparado la población y atrae a los jabalíes.
Un LED de AlGaN con terbio de la Universidad de Osaka y la Universidad Ritsumeikan emite cuatro colores desde un mismo punto, con longitudes de onda que apenas se mueven.
Investigadores de la Universidad de Toyama cristalizaron la capa emisora de un OLED dentro de una estructura práctica de película delgada: hasta 1.000 veces más densidad de corriente con 1 voltio y encendido a 1,33 voltios.